Hay
algo en la vida que mi inquieta incluso más que la mía propia. Me siento impotente; sin respuesta… No
logro dilucidar la incógnita:
¿Qué o
quién nos lo impide? –me pregunto.
Considero que somos tan iguales y tan distintos los hombres… -entiéndase hombres, como especie-, tanto o más que las diferencias que existen
entre estos dos términos tan iguales y distintos entre sí: «sin vergüenza y
sinvergüenza».
Sin, equivale a: carencia o falta
de algo.
Vergüenza equivale a:
1. Sentimiento ocasionado por
alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante.
2. Pundonor, amor propio.
3. Timidez que una persona siente
ante determinadas situaciones y que le impide hacer o decir una cosa.
4. Sonrojo.
5. Acto o suceso escandaloso e
indignante.
6. Pena o castigo que consistía en
exponer al reo ante la afrenta pública con algún signo que señalara su delito.
7. Pl. col. Partes
externas de los órganos sexuales humanos.
Sinvergüenza equivale a:
·
Pícaro, bribón…
·
Desvergonzado, insolente, que carece de vergüenza.
·
Persona que comete actos ilegales en provecho propio o que incurre en
inmoralidades o faltas de ética.
Como Uds. pueden observar, incluso entre las
definiciones existen diferencias notables. Aunque, bien es cierto, que estos
términos «sin vergüenza y sinvergüenza» no entienden de clases sociales…
¡Estoy más que harto! De encontrarme entre las personas que caminan con vergüenza; cabizbajos, abatidos y
humillados, unos y otros, porque no pueden hacer frente a los pagos, a la
vida…: porque no disponen de un derecho
constitucional: «Todo español tiene derecho a un trabajo digno […], de
enterarme que hay personas que incluso, como última alternativa, deciden solucionar «su problema» de manera drástica:
suicidándose.
-1-
¡Estoy más que harto! de que siendo sabedores; aunque algunos hemos estudiado más bien poco, entre
otras muchas causas el pertenecer a la
clase baja en nuestra infancia (60's 70's), que desde tiempos
inmemorables se viene repitiendo la misma historia… ¿Hasta cuándo vamos a
permitir que esto siga sucediendo? No sabemos todos, aunque sea por oídas qué:
«El pasado ha de servir, a las personas,
para evitar cometer los mismos errores en el presente, si es que
queremos labrarnos un próspero futuro.
¡Estoy más que harto! de ver como en mi país
se castiga al que dispone de menor poder adquisitivo, parados,
jubilados… Que son los señalados por los sinvergüenzas
como culpables de la situación caótica que estamos atravesando algunos,
mientras que, por otro lado, me hacen presenciar los premios que reciben
quienes actúan al contrario de cualquier normativa legislativa o ética personal:
es decir, a los sinvergüenzas
Desde mi más tierna infancia se encargaron,
en primer lugar mis padres y maestros, de inculcar en mí una serie de conductas, es decir, valores
humanos. Y me hicieron saber y cumplir a rajatabla
todos y cada uno de los castigos que
al no cumplirlos éstos conllevan: « Si
robas o matas a la cárcel de cabeza, etc, etc, etc.». Cosa que a día de hoy,
observo con asombro, que los que pueden
ir a la cárcel, si se descuidan un poco,
son quienes no pueden hacer frente a la situación catastrófica a que nos han
llevado estos sinvergüenzas que, eso
sí con buenas palabras, tratan de hacernos sentir culpables de algo que solo a
ellos les compete por el hecho de no cumplir con lo que se suponen representan
para «su pueblo».
Hoy…, la vida me hace pensar que todo lo que
me enseñaron para que en su día me
comportase como un buen cristiano y,
hombre. Hoy, también, soy consciente de
que tal vez todo aquello que en su día
me hicieron aprender y cumplir pueda estar
basado en la mentira. Es evidente, que el motivo real de mi
pensamiento lo dejado manifiesto en los
párrafos anteriores.
Vergüenza ajena equivale a:
Vergüenza que siente una persona como si
fuera suya, por algo que hace o dice otra.
-2-
Vergüenza ajena…, es lo que siento, por lo que hacen y dicen estos sinvergüenzas que no se preocupan lo
más mínimo por el interés, el beneficio y el bienestar social de quienes se
supone deberían de representar: su pueblo.
La
vergüenza…, la vivimos y padecemos la gente «humilde»,
los honestos, los honrados; los que carecen de maldad y codicia…
¡Levantemosnos! Caminemos todos juntos, sin vergüenza,
con un mismo propósito: exijamos a estos sinvergüenzas, que dicen
que nos representan, lo que por ley nos pertenece.
¡Basta ya
de tantas injusticias!
Somos
mayoría, ¿a qué esperamos? Sí tenemos
miedo de que nos lleven a la cárcel por defender nuestros derechos, tal vez lo perdamos
cuando nos lleven por tener que robar para poder comer…
Nota: este
escrito está registrado a nombre de Francisco Izquierdo Herrero, aunque se
puede utilizar con cualquier fin siempre que se acompañe la autoría del mismo.





